Revenge of the Savage Planet mantiene el humor característico y la exploración alienígena del original, introduciendo cambios significativos en jugabilidad, diseño y narrativa para ofrecer una experiencia fresca y ambiciosa dentro del género metroidvania 3D.
- Título: Revenge of the Savage Planet
- Desarrollador: Raccoon Logic
- Editora: Revenge of the Savage Planet
- Distribuidora: Meridiem Games
- Número de Jugadores: 1
- Plataformas: PS5, Xbox Series y PC
- PEGI: +12
- Fecha de salida: 8 de mayo de 2025
- Idioma: Voces en inglés y textos en español
- Género: Aventura, Acción
La primera entrega, Journey to the Savage Planet (2020), fue descrita como “un soplo de aire fresco” por su humor irreverente, criaturas absurdas y jugabilidad ágil. Aunque no era un título especialmente largo ni revolucionario, destacó por su encanto y su tono cómico desenfadado. Cinco años después, el estudio Raccoon Logic (antes Typhoon Studios) regresa con Revenge of the Savage Planet, una secuela directa que busca expandir y pulir todo lo que hizo bien el original.
El equipo prometió más criaturas, nuevos planetas, secciones de plataformas ampliadas y un aluvión de anuncios absurdos, manteniendo la sátira contra el capitalismo corporativo que definió la saga. Todo ello se ha cumplido y Revenge of the Savage Planet conservar el espíritu del juego previo mientras aumenta la escala y la variedad de su propuesta.

La trama de Revenge of the Savage Planet es sencilla y cómica. El jugador asume el papel de un trabajador interplanetario enviado por la megacorporación Alta Interglobal para preparar un planeta virgen con vistas a la colonización. Tras un viaje de cien años en hibernación llegamos al planeta Nu Florida con todo listo, solo para ser despedidos y abandonados a nuestra suerte por la empresa. A partir de ahí comienza nuestra aventura de supervivencia y venganza: exploraremos distintos planetas, escanearemos flora y fauna alienígena, recolectaremos recursos y mejoraremos nuestro equipo, todo ello salpicado de sátira corporativa. La narrativa no pretende ser profunda; su función principal es dar contexto al tono irreverente de la aventura y organizar misiones de exploración.
El estilo narrativo sigue siendo desenfadado e irreverente. Revenge introduce numerosos elementos cómicos: vídeos con actores reales, anuncios publicitarios disparatados, noticiarios absurdos y diálogos humorísticos protagonizados por nuestro dron asistente. Estas piezas sirven para ilustrar la caída de la empresa Alta Interglobal y parodiar la sociedad de consumo, manteniendo la hipérbole característica de la saga. En general, la narrativa se apoya más en la atmósfera absurda y los gags visuales que en diálogos complejos.

Una novedad de esta entrega es la existencia de múltiples finales y misiones secundarias que amplían el trasfondo corporativo. Podemos completar encargos opcionales o dirigirnos directamente al final principal, lo cual afecta al desenlace que se obtiene. A pesar de estos añadidos, la historia central sigue una línea bastante lineal de traición empresarial y supervivencia, sin grandes giros dramáticos. En todo caso, la prioridad del juego es hacer reír y entretener, manteniendo el mismo estilo loco e irreverente del título original.
La jugabilidad de Revenge of the Savage Planet combina exploración, plataformas, combate y resolución de puzles en un esquema metroidvania. El juego propone cuatro planetas principales (más posibles dependiendo del final), cada uno con su bioma único, criaturas exclusivas y mecánicas específicas. En esencia seguimos escaneando formas de vida para descubrir sus vulnerabilidades y capturarlos, recolectando materiales para fabricar mejoras y regresando al hábitat para aplicarlas. En general, el ciclo de avanzar por el mapa, recoger recursos y volver al campamento base se repite a lo largo de la aventura, pero con suficientes novedades para mantener el interés.

Entre las novedades más destacadas respecto al juego anterior se incluyen:
- Perspectiva en tercera persona: A diferencia de Journey to the Savage Planet, esta entrega abandona la cámara en primera persona y adopta la vista en tercera persona. Este cambio mejora la visibilidad en zonas de plataformas (que ahora son más verticales) y permite mayor expresividad del personaje, con animaciones exageradas que acentúan el tono cómico.
- Nuevas herramientas y armas: El arsenal del protagonista se amplía con gadgets como el látigo de protones, guantes propulsores, bombas pegajosas, granadas elementales y la manguera de agua. Por ejemplo, podemos usar la manguera para regar el suelo y conectar cargas eléctricas, o disparar arbustos elementales para liberar fuego, ácido o electricidad contra los enemigos. Estas herramientas aportan nuevas maneras de explorar y resolver puzles ambientales, así como combates más creativos.
- Diseño de niveles más verticales: Los planetas son más grandes y variados que en la primera parte. Muchas zonas están bloqueadas por obstáculos que solo se superan al conseguir un gadget o mejora específico, lo que incentiva el backtracking: al obtener nuevas habilidades podemos volver atrás para descubrir pasajes ocultos. Para facilitar la orientación, el juego incorpora marcadores en el mapa que indican misiones u objetos de interés.
- Base personalizable: El hábitat espacial sirve como centro de operaciones. Allí gestionamos recursos, imprimimos nuevo equipo y podemos decorar la base con objetos ridículos (electrodomésticos, pósters, máquinas recreativas, etc.) usando los tickets obtenidos. Esta personalización no es esencial para el progreso, pero refuerza el tono humorístico y permite un pequeño descanso divertido entre misiones.
- Cooperativo ampliado: El juego permite hasta dos jugadores simultáneos, tanto en línea como en pantalla partida, con juego cruzado entre plataformas. Explorar con un compañero vuelve la aventura más caótica y divertida. Como punto negativo, solo el jugador anfitrión guarda el progreso, por lo que si ambos juegan juntos deberán alternarse como anfitrión para no perder parte de la partida.

En combate, la fórmula se mantiene enfocada en la acción liviana. Desde el inicio contamos con la pistola básica, que podemos mejorar con diferentes disparos y modos de fuego. Además, la mecánica de escaneo sigue siendo clave: apuntar a un enemigo revela sus puntos débiles elementales y, tras aturdirlo con disparos, podemos capturarlo para obtener recursos. Una de las fortalezas del combate es el uso del entorno como arma: disparar a arbustos elementales provoca efectos en cadena (fuego, hielo, ácido, moco, etc.). También disponemos de granadas de distintos tipos y la manguera de agua, que permiten detonar reacciones químicas a nuestro favor. La combinación de armas, entornos y objetos arrojadizos es fundamental para derrotar a jefes finales y resolver los enfrentamientos más complejos.
La progresión se basa en ciclos similares de misiones, recolección de materiales y mejoras. A veces es necesario farmear recursos nativos para avanzar, lo que introduce pausas artificiales entre secciones. También se observa que muchos enemigos reaparecen con ligeras variaciones en distintos planetas, reduciendo la sensación de novedad. La combinación de combate, plataformas y exploración logra un ritmo envidiable, pero los jugadores muy completistas pueden encontrar a veces la experiencia demasiado cíclica. En cuanto a duración, completarlo al 100 % puede llevar unas 15-20 horas (una cifra mayor que la del primer título), suficiente para una experiencia sólida sin llegar a alargarla excesivamente.

El apartado visual mantiene el estilo desenfadado del original, con una dirección de arte muy colorida y caricaturesca. Los nuevos planetas lucen entornos vistosos: iluminación rica, paletas de color vibrantes y diseño detallado en flora y fauna. Nuestro personaje, ahora en tercera persona, se mueve con animaciones exageradas y gestos cómicos que encajan con el tono humorístico.
Cada planeta tiene su propio estilo temático y criaturas únicas, lo que aporta variedad gráfica a la exploración. En consolas, la versión analizada de PS5 presenta una calidad gráfica buena, aunque modesta: Revenge of the Savage Planet no aspira a un realismo puntero, sino a coherencia artística. En ocasiones se aprecian caídas de rendimiento en áreas muy cargadas, en cambio, en PC el juego corre estable incluso con todo al máximo, sin contratiempos importantes. En conjunto, el trabajo artístico y los efectos visuales compensan cualquier limitación técnica: el resultado es un juego que luce simpático y consistente con su humor.

El sonido sigue la misma línea irreverente del original. Los efectos sonoros son exagerados y cómicos (golpes, explosiones coloridas, ruidos de armas alienígenas, etc.), reforzando el ambiente desenfadado, a lo que se suma una banda sonora original que cuenta con buenas melodías, aunque su presencia en la aventura es discreta.
Por ejemplo, las pistas musicales suenan principalmente en el hábitat y apenas se oyen durante la exploración. Aun así, las composiciones son de calidad y encajan con la ambientación. Un punto destacado es la actuación de voz: nuestro dron asistente habla en inglés con carisma, ofreciendo consejos y bromas sarcásticas sin llegar a spoilear las soluciones. El juego está bien localizado al español en textos, lo que mantiene el sentido de los chistes originales. Además, las secuencias de vídeo y los anuncios publicitarios incluyen voces reales (e incluso jingles pegadizos) que parodian los clichés de la ciencia ficción. En general, el apartado sonoro complementa la experiencia sin grandes pretensiones.

Revenge of the Savage Planet cumple con creces su cometido como secuela directa: más grande, más variada, más pulida y, sobre todo, más divertida. Raccoon Logic ha sabido retomar la fórmula original dándole un giro fresco: la nueva perspectiva en tercera persona, el aumento de planetas, las herramientas extra y el cooperativo amplían la aventura sin hacerla repetitiva. Un metroidvania 3D semiabierto con una jugabilidad convincente y un atractivo apartado audiovisual, que encima ofrece una duración muy comedida respecto a otra propuesta.
No es un juego que revolucione el género ni busque la profundidad de un gran mundo abierto, pero cumple sobradamente al ofrecer una experiencia de exploración ligera y creativa. En definitiva, Revenge of the Savage Planet es una aventura recomendable para quienes valoren la sátira irreverente y la diversión despreocupada; una secuela sólida que expande y mejora la fórmula original sin perder su esencia.
Revenge of the Savage Planet ya está disponible en PS5, Xbox Series y PC, con edición física en consolas gracias a la distribución en España por parte de Meridiem Games.
*Análisis realizado gracias a un código de descarga para PS5 facilitado por Mark Allen PR.
Revenge of the Savage Planet
Overall
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Historia - 7.5/10
7.5/10
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Jugabilidad - 8/10
8/10
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Gráficos - 8/10
8/10
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Sonido - 8/10
8/10
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Duración / Diversión - 8.5/10
8.5/10
