Impresiones Jugables | Ninja Gaiden: Ragebound

Ninja Gaiden: Ragebound es una de las sorpresas más esperadas de 2025 para los fans de los juegos de acción 2D, y lo cierto es que las expectativas se están cumpliendo con creces tras probar su demo.

Desarrollado por The Game Kitchen, los creadores de Blasphemous, Ragebound se siente como un regreso triunfal a los orígenes de la saga, con un enfoque fiel a los clásicos de NES pero modernizado con un acabado impresionante y una jugabilidad que destila adrenalina.

El título está ambientado en un universo paralelo al primer Ninja Gaiden y presenta a Kenji Mozu como su protagonista, quien debe enfrentarse a fuerzas demoníacas para proteger su aldea y, quizás más complicado aún, a sí mismo. La colaboración con la asesina Kumori añade una dimensión de juego compleja y estratégica que le otorga frescura al sistema de combate.

La esencia del clásico, modernizada con maestría

La primera impresión de Ragebound es la sensación de estar jugando a un título que sabe exactamente lo que quiere ser. Desde el primer momento, el juego se abre con una reinterpretación de la intro clásica de Ninja Gaiden, creando un puente perfecto entre la nostalgia y la innovación. A pesar de mantener el espíritu del Ninja Gaiden original, la incorporación del estudio español The Game Kitchen ha añadido su propio sello, lo que se traduce en un título que respeta las bases pero no tiene miedo de evolucionarlas.

El juego se estructura de manera lineal, con niveles de corta duración que van de los 10 a los 20 minutos, pero con una dificultad creciente que exigirá precisión y agilidad de los jugadores. La jugabilidad es rápida y fluida, con un control impecable que responde de manera instantánea, permitiendo que el jugador se enfoque en la acción sin distracciones. El combate es dinámico y exige que los jugadores aprovechen la agilidad de los personajes para saltar, escalar paredes, y ejecutar combos aéreos para derrotar a los enemigos de manera eficiente. En este sentido, Ragebound es un juego que recompensa la habilidad, el timing perfecto y el uso estratégico de las habilidades.

Dos protagonistas, dos estilos de combate

Uno de los aspectos más interesantes de Ninja Gaiden: Ragebound es su sistema de dos protagonistas jugables: Kenji Mozu, el ninja de la aldea Hayabusa, y Kumori, una asesina de un clan rival que tiene poderes demoníacos. En los primeros niveles de la demo, controlamos a Kenji, quien maneja una katana y es extremadamente ágil, capaz de cortar proyectiles, saltar sobre enemigos y realizar ataques con energía espiritual para destruir a los enemigos más resistentes. El control de Kenji es tan preciso que permite ejecutar movimientos espectaculares como el Izuna Drop, uno de los ataques más emblemáticos de la saga.

La verdadera sorpresa viene con la aparición de Kumori, quien aporta una jugabilidad diferente. Aunque no se sabe mucho sobre su historia en esta fase temprana del juego, su fusión con Kenji agrega una capa extra de complejidad al combate. Kumori puede acceder a una dimensión oculta, lo que le permite interactuar con el entorno de formas que Kenji no puede, resolviendo pequeños puzles y enfrentando desafíos contrarreloj. Su habilidad para utilizar kunais y desencadenar poderes demoníacos abre nuevas posibilidades para los jugadores, quienes deberán alternar entre ambos personajes para resolver distintos retos.

El combate y la importancia de la estrategia

El combate en Ragebound es profundamente satisfactorio, tanto visual como jugablemente. Los enemigos están colocados de manera estratégica, lo que obliga a los jugadores a pensar en cómo abordar cada situación. Además, la inclusión de un sistema de auras le otorga una dimensión estratégica importante: los enemigos con aura ofrecen un ataque potenciado una vez derrotados, lo que permite realizar cortes más devastadores. La clave para progresar es priorizar a los enemigos con aura y utilizarlos a tu favor, evitando el enfoque desordenado que solo termina en una lluvia de golpes.

Este sistema de combate va más allá de simplemente apretar botones; hay una necesidad constante de aprender los patrones de los enemigos, usar las habilidades de los personajes de manera inteligente y aprovechar cada espacio del nivel. Las secciones de plataformas no son demasiado complicadas, pero están suficientemente diseñadas para que el jugador tenga que pensar y reaccionar rápidamente. Además, hay áreas secretas y coleccionables que fomentan la rejugabilidad y la exploración.

Arte pixelado y banda sonora

Uno de los aspectos que más llama la atención en Ragebound es su aspecto visual. El pixel art es simplemente impresionante, con personajes y fondos detallados que evocan la estética de los clásicos pero con un nivel de detalle y animación que solo los títulos modernos pueden ofrecer. La fluidez de los movimientos de Kenji y Kumori, junto con los efectos visuales de los ataques y las animaciones de los enemigos, contribuyen a una sensación de dinamismo constante.

La banda sonora también es un elemento fundamental que realza la experiencia. Compuesta por Sergio de Prado, con la colaboración de los compositores originales de Ninja Gaiden, la música se adapta perfectamente al ritmo frenético de la acción. Con toques orientales y guitarras eléctricas, la banda sonora ofrece la intensidad adecuada para cada momento del juego, desde los combates hasta las secciones de exploración y plataformas.

Desafíos y rejugabilidad

Como es de esperar en un Ninja Gaiden, la dificultad es un factor esencial. Los primeros niveles de la demo presentan una curva de dificultad que no es demasiado exigente, pero no permite que los errores pasen desapercibidos. El juego te castiga por los fallos, pero de una manera que no resulta frustrante. El sistema de puntuación y los desafíos opcionales que incluyen coleccionables y objetivos secundarios le otorgan un toque arcade, que invita a los jugadores a repetir niveles para mejorar su rendimiento y superar sus propias marcas.

Una de las características más destacadas es la inclusión de niveles con tiempo limitado, lo que le da un toque de urgencia y hace que los jugadores tengan que maximizar su eficiencia al máximo. Los speedrunners sin duda encontrarán un desafío en estos niveles.

Conclusión

Ninja Gaiden: Ragebound se perfila como una de las grandes sorpresas del año. Con una jugabilidad que respeta los principios de los clásicos de la saga, pero con suficientes innovaciones para mantener la frescura, el título promete ser una experiencia adictiva tanto para los fans de la franquicia como para los jugadores nuevos. El diseño visual, el control preciso y el sistema de combate estratégico lo convierten en una joya que, si continúa su evolución, podría consolidarse como uno de los mejores juegos de acción en 2D de los últimos años. A tan solo unos meses de su lanzamiento, la expectativa es alta y no hay duda de que Ninja Gaiden: Ragebound hará justicia al legado de la saga.

*Impresiones realizado gracias a un código de descarga de la demo para PC facilitado por Cosmocover.

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