Si alguna vez has sentido que un videojuego puede ser algo más que simples botones y desafíos; si crees que los píxeles pueden llorar, reír y transmitir la fragilidad de la vida, entonces ya conoces a Nomada Studio. Tras el éxito arrollador de Gris, el equipo barcelonés regresó con Neva en 2024, una obra que nos rompió el corazón y nos lo volvió a recomponer. Pero la historia no estaba terminada. Recientemente se ha lanzado Neva: Prologue, un DLC que actúa como precuela y que nos invita a sumergirnos, una vez más, en ese universo de acuarela y melancolía.
Introducción: El arte de volver atrás
Neva: Prologue no es una expansión masiva ni pretende revolucionar la fórmula que ya conocemos. Es, en esencia, un poema visual. Publicado hace solo unos días, este contenido descargable llega para rellenar los huecos emocionales que muchos jugadores sentimos al terminar la aventura original.
La pregunta que flota en el aire es: ¿necesitábamos saber cómo se conocieron Alba y Neva? Narrativamente, quizá no era estrictamente necesario, pero emocionalmente es un regalo. Este prólogo se siente como ese capítulo extra de un libro que ya te apasiona; no cambia el final, pero hace que el viaje sea mucho más rico.

Historia: El primer encuentro
La trama nos sitúa años antes de los eventos del juego principal. Aquí no vemos a la loba majestuosa y poderosa que recordamos, sino a una pequeña cachorra indefensa. Controlamos a Alba en un momento de su vida donde la oscuridad apenas empezaba a mostrar sus garras de forma directa.
La narrativa de Nomada Studio sigue fiel a su filosofía de «mostrar, no decir». No hay diálogos, no hay textos explicativos. Todo se transmite a través de las miradas, los gestos y, sobre todo, la vulnerabilidad. En el prólogo, nuestra misión principal es rescatar a Neva. La vemos asustada, atrapada tras pilares derruidos o dudando ante un salto que para nosotros es sencillo.
Es fascinante cómo el juego logra que sientas una responsabilidad inmediata. En el juego base, Neva crecía y se convertía en nuestra compañera de armas; aquí, es una criatura que depende enteramente de nosotros. El momento en el que Alba la toma en brazos para cruzar una zona peligrosa es, sencillamente, pura magia narrativa.

Jugabilidad: Pequeños cambios para grandes sensaciones
En lo que respecta al «gameplay», Neva: Prologue mantiene la base de plataformas y combate fluido, pero introduce matices interesantes condicionados por la fragilidad de la loba.
A diferencia del juego principal donde Neva nos ayuda en combate, aquí ella es un objetivo. Hay trampas en el suelo (manos oscuras que brotan de la tierra) que no nos afectan a nosotros, pero que atraparán a la pequeña si no somos cuidadosos. El DLC introduce mecánicas de iluminación ambiental que no estaban tan presentes antes. Debemos gestionar fuentes de luz para abrirnos paso o ahuyentar a las criaturas que acechan en la penumbra.
Hay secciones donde Alba debe cargar a Neva. En ese estado, perdemos el doble salto y el «dash», obligándonos a pensar de forma diferente cómo navegar por el entorno. Es una limitación mecánica que refuerza el vínculo emocional: cuidar a alguien requiere sacrificios. El combate sigue siendo ágil, basado en el esquive y el contraataque, aunque quizás se siente un poco más sencillo que en los capítulos finales de la obra original, algo lógico teniendo en cuenta el contexto cronológico.

Gráficos: Un museo en movimiento
Hablar de los gráficos de un juego de Nomada Studio es hablar del trabajo de Conrad Roset. Neva: Prologue mantiene ese estilo artístico que parece sacado de una galería de arte contemporáneo. El uso de líneas vectoriales limpias combinadas con texturas de acuarela crea una profundidad visual que pocos estudios logran alcanzar.
Lo que más destaca en este prólogo es el contraste. Pasamos de praderas vibrantes y llenas de vida a zonas monocromáticas, grises y asfixiantes que representan la corrupción. Los desarrolladores han jugado mucho con los reflejos y las siluetas en este DLC, creando secuencias que te obligan a soltar el mando un segundo solo para hacer una captura de pantalla. La animación de la pequeña Neva es tan fluida y «adorable» que es imposible no soltar un «oh» cada vez que tropieza o nos sigue con curiosidad.
Si el arte es el cuerpo de Neva, la música es su alma. El grupo barcelonés ha vuelto a componer piezas que se clavan en el pecho. En el prólogo, la banda sonora es más minimalista, apoyándose mucho en las cuerdas y el piano para enfatizar la soledad de Alba y el miedo de la cachorra. Un detalle técnico que me sigue fascinando es el diseño de sonido de la voz. Alba solo pronuncia una palabra: «Neva». Pero la cantidad de matices que la actriz de voz logra darle a ese único nombre es increíble. Hay un «Neva» de advertencia, uno de cariño, uno de alivio y otro de urgencia. El sonido no solo acompaña, sino que guía tu estado de ánimo durante toda la hora de juego.

Conclusión: ¿Vale la pena?
Llegamos al final del camino. Neva: Prologue es una experiencia breve, de unos 60 a 90 minutos, pero extremadamente intensa. No es un DLC que venga a expandir el «lore» con datos fríos o árboles de habilidades complejos. Es una pieza de acompañamiento que profundiza en la relación más bonita que nos ha dado el videojuego en los últimos años.
En definitiva, si disfrutaste de la aventura original, este prólogo es una compra obligatoria. Es un recordatorio de por qué amamos este medio: por su capacidad de hacernos sentir protectores, valientes y, sobre todo, humanos. Por su precio reducido y su capacidad para emocionar, es un contenido que merece la pena, especialmente si ya te dejaste llevar por la belleza visual y narrativa de Neva. Es la pincelada final que faltaba para redondear una obra ya de por sí memorable.
