Planet of Lana II crece en emoción, arte y mundo sin perder su esencia original. Amplía el universo con puzles frescos y una narrativa encantadora.
- Título: Planet of Lana II: Children of the Leaf
- Desarrollador: Wishfully Studios
- Editora: Thunderfult
- Número de Jugadores: 1
- Plataformas: PS5, PS4, Xbox, Switch 2, Switch y PC
- PEGI: +12
- Fecha de salida: 5 de marzo de 2026
- Idioma: Textos en español
- Género: Aventura, Plataformas, Puzles
Si el primer Planet of Lana fue una carta de amor a la animación de Studio Ghibli y a los plataformas cinematográficos, esta secuela, Planet of Lana II: Children of the Leaf, es la confirmación de que el estudio Wishfully ha encontrado un lenguaje visual y emocional único en la industria. Vamos a desgranar por qué esta entrega no solo mantiene el nivel, sino que expande el horizonte de lo que esperábamos de Lana y su inseparable Mui. Hay juegos que se sienten como un suspiro de alivio, y Planet of Lana II: Children of the Leaf es exactamente eso. Tras el éxito de la primera entrega, la presión por ofrecer «más y mejor» suele arruinar la esencia minimalista de los indies, pero aquí se ha optado por la profundidad en lugar de la complejidad innecesaria.
Publicado en un momento donde la industria parece obsesionada con el fotorrealismo y los mundos abiertos inabarcables, Children of the Leaf nos invita a lo contrario, a detenernos, observar el movimiento de la hierba y entender que la valentía no siempre viene acompañada de una espada, sino de la empatía. Vmos a explorar cómo esta secuela eleva la apuesta emocional y mecánica sin perder esa magia que nos emocionó en el original. Si en el primer juego la narrativa era una odisea de rescate frente a una invasión robótica desconocida, en Children of the Leaf el enfoque es mucho más introspectivo y ecológico. Han pasado algunos años, y aunque la amenaza de las máquinas parece haber remitido, el equilibrio del planeta Novo se está fracturando.

La trama nos presenta a una Lana algo más madura, pero cuya conexión con Mui —esa criatura negra, adorable y peluda que todos querríamos tener en casa— sigue siendo el núcleo gravitacional de todo el relato. Esta vez, el título «Children of the Leaf» hace referencia a una antigua facción de guardianes del bosque que parecen tener la clave para sanar la tierra. El uso de lenguajes inventados y la expresividad corporal de los personajes logran que entiendas la gravedad de la situación por puro instinto. No hay exposición pesada ni diarios de texto infinitos; la historia se siente, no se lee. La relación entre Lana y Mui evoluciona, mostrando momentos de fricción y dependencia que hacen que el vínculo sea mucho más real que en la primera parte.
La jugabilidad de Planet of Lana II sigue siendo un título de puzles y plataformas de manual, pero con una capa de profundidad mucho más refinada. El esquema básico se mantiene pues controlas a Lana y das órdenes sencillas a Mui (quédate aquí, ven, interactúa con esto). Sin embargo, el diseño de niveles ha dado un salto de gigante y ahora hay más variedad en las mecánicas y una mayor interacción con los compañeros que acompañan a Lana. La exploración sigue siendo sencilla, pero más dinámica. Lana puede correr, saltar, trepar y deslizarse, y los escenarios están diseñados para que estos movimientos fluyan de forma natural. No es un juego que busque desafiarte con saltos milimétricos, sino que quiere que disfrutes del viaje. Aun así, hay momentos en los que la precisión importa, especialmente en secuencias de persecución o cuando el entorno se vuelve hostil.

Los puzles son más variados que en la primera entrega. Muchos se basan en la colaboración con los Leaf Children, que tienen habilidades únicas: uno puede manipular plantas, otro controlar pequeños animales, otro generar luz… Esto permite crear situaciones interesantes en las que debes combinar sus poderes para avanzar. Lo bueno es que los puzles rara vez se sienten repetitivos. Lo menos bueno es que algunos pueden resultar demasiado simples para jugadores experimentados. El juego prioriza la fluidez narrativa por encima del desafío, lo cual encaja con su tono, pero puede dejar con ganas de más a quienes busquen rompecabezas más complejos.
Regresan las secciones de sigilo, aunque ahora están mejor integradas. En lugar de ser simples “pasa sin que te vean”, muchas implican usar el entorno o las habilidades de los Leaf Children para distraer o bloquear a los enemigos. Estas partes aportan variedad y ayudan a romper el ritmo contemplativo sin que el juego pierda su identidad. La mayor novedad jugable es la gestión del grupo. Aunque no es un sistema complejo, sí añade una capa emocional y estratégica. Puedes dar órdenes simples a los Leaf Children, como seguirte, esperar o usar sus habilidades. La IA funciona sorprendentemente bien, y rara vez se convierten en un estorbo. Esta dinámica recuerda a juegos como ICO, donde la relación entre personajes es tan importante como las mecánicas. Aquí, esa conexión se siente natural y está muy bien integrada en el diseño de niveles.

Hablar del apartado visual de Planet of Lana II es hablar de excelencia artística. Si el primero era bonito, este es directamente evocador. El estilo artístico, que mezcla fondos pintados a mano con una iluminación dinámica soberbia, crea una profundidad de campo que te hace olvidar que estás en un plano 2D. Cada zona del planeta tiene su propia personalidad, desde bosques luminosos hasta ruinas cubiertas de vegetación o desiertos bañados por una luz cálida.
El uso del color es narrativo. Pasamos de los verdes vibrantes y amarillos cálidos de las zonas seguras a los grises industriales y azules eléctricos de las zonas ocupadas por las máquinas. Los efectos de partículas —el polen flotando, la lluvia golpeando las hojas, el polvo en las cuevas— dotan al mundo de una textura casi tangible.

Mención especial merece el diseño de las nuevas criaturas. Los «Children of the Leaf» tienen una estética que mezcla lo místico con lo biológico, recordándonos constantemente que somos invitados en un mundo que tiene sus propias reglas y habitantes. Los escenarios están llenos de pequeños detalles que invitan a detenerse y observar. Hay momentos en los que el juego parece pedirte que te tomes un respiro y simplemente disfrutes del paisaje. Y lo cierto es que cuesta resistirse.
El apartado sonoro es otro de los grandes pilares del juego. La banda sonora vuelve a apostar por melodías suaves, ambientales y emotivas, que acompañan perfectamente el tono del viaje. No es una música que busque protagonismo, sino que se integra en la experiencia de forma orgánica. Los temas musicales se adaptan al ritmo de la historia, siendo más cálidos en los momentos de calma, más tensos en las secuencias de peligro, más melancólicos cuando la narrativa lo requiere. Hay piezas que recuerdan al primer juego, pero también nuevas composiciones que amplían la identidad sonora del universo.
Los efectos de sonido están muy cuidados. El crujido de las ramas, el murmullo del viento, los pasos sobre diferentes superficies… Todo contribuye a crear una atmósfera envolvente. Además, las criaturas del planeta tienen sonidos propios que ayudan a darles personalidad. Aunque el juego no utiliza un lenguaje real, los murmullos y expresiones vocales de los personajes están muy bien trabajados. Transmiten emociones sin necesidad de diálogos extensos, lo que encaja perfectamente con el estilo narrativo.

Planet of Lana II: Children of the Leaf es una secuela que respeta profundamente la esencia del original, pero que no tiene miedo de crecer. Amplía el mundo, profundiza en la historia y añade nuevas mecánicas que enriquecen la experiencia sin romper su delicado equilibrio entre aventura, puzle y narrativa.
Es una experiencia pausada, emotiva y visualmente preciosa, pensada para quienes disfrutan de los detalles, de los mundos que cuentan historias sin necesidad de explicarlo todo y de los viajes que se viven más con el corazón que con los reflejos. Si te gustó el primer Planet of Lana, esta secuela te hará sentir que vuelves a casa, pero a una casa que ha crecido contigo. Y si no jugaste al original, este puede ser un punto de entrada maravilloso a un universo que merece ser explorado con calma.
*Análisis realizado gracias a un código de descarga para Switch 2 facilitado por Plan of Attack
Planet of Lana II: Children of the Leaf
Overall
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Historia - 8.5/10
8.5/10
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Jugabilidad - 8/10
8/10
-
Gráficos - 9/10
9/10
-
Sonido - 8.5/10
8.5/10
-
Duración / Diversión - 8.5/10
8.5/10
Summary
La nueva tecnología hace que el planeta de Lana y Mui progrese, pero también genera avaricia y desigualdad. Cada tribu se adapta a ella de forma distinta, pero eso hace que la tensión aumente y la armonía del planeta peligre.
En su afán de obtener poder, algunas personas exceden los límites, y Lana y su compañera vivirán experiencias que revelarán secretos antiguos sobre su pasado y el del planeta.
Pros
- Dirección artística espectacular, con escenarios que parecen pinturas vivas.
- Una historia de ciencia ficción emotiva y desarrollada con mimo
- Puzles variados y bien integrados en la narrativa.
- Banda sonora atmosférica y envolvente que refuerza cada momento.
- Mundo más grande y coherente, que expande la historia sin perder su esencia.
Cons
- Puzles algo sencillos para jugadores que buscan más desafío.
- Personajes secundarios poco desarrollados pese a su potencial.
- Secciones de sigilo repetitivas aunque mejor implementadas que antes.
- Duración corta que deja con ganas de más contenido.
