Análisis | Ninja Gaiden: Ragebound – PS5/Switch

La vertiente clásica 2D de Ninja Gaiden regresa de forma magistral gracias a The Game Kitchen, ofreciendo una magnífica aventura de acción y plataformas con un gran diseño jugable y precioso apartado visual pixel-art.

Ficha Técnica

  • Título: Ninja Gaiden: Ragebound
  • Desarrollador: The Game Kitchen
  • Editora: Dotemu
  • Número de Jugadores: 1
  • Plataformas: PS5, PS4, Xbox Series, Xbox One, Switch y PC
  • PEGI: +16
  • Fecha de salida: 31 de julio de 2025
  • Idioma: Textos en español
  • Género: Acción, Plataformas

 

La saga Ninja Gaiden, clásica de los videojuegos de acción, renace con toda su furia en Ragebound, una nueva entrega que homenajea la rama original de la franquicia en los 8 y 16 bits. La editora francesa Dotemu, encargados de excelentes obras como Streets of Rage 4, Teenage Mutant Ninja Turtles: Shredder’s Revenge o Wonder Boy: The Dragon’s Trap, ha confiado en el estudio sevillano The Game Kitchen (los creadores de Blasphemous) para devolver la esencia del ninja plataformero.

Tras haber dado el salto a las 3D, Ragebound sorprende como un homenaje vibrante a los orígenes de la legendaria saga de Tecmo (ahora de Koei Tecmo). Desde los primeros compases se nota que los desarrolladores de The Game Kitchen son unos auténticos apasionados de la saga, y han puesto todo su cariño y empeño por respetar el enorme legado de la serie.

Secuencias pixel estilo “Tecmo Theater” de NES, música potente, referencias a la saga original y mucho más que ahora os detallaremos envuelto en una propuesta moderna, fluida y llena de acción frenética. Los responsables de Blasphemous nos hacen hacen sudar la gota gorda en cada nivel, confirmando que la fórmula clásica de Ninja Gaiden sigue siendo igual de válida y divertida que antaño, pero ahora actualizada con un sinfín de opciones, niveles de dificultad y una jugabilidad pulida al máximo.

Nuestra historia comienza cuando Ryu Hayabusa viaja a Estados Unidos para honrar la voluntad de su padre. Mientras está de viaje, la barrera entre el mundo de los humanos y el de los demonios se rompe repentinamente, lo que desata un ejército aterrador sobre la aldea de Hayabusa. Ahora esta se enfrenta a una amenaza sin precedentes en ausencia de Ryu.

Para enfrentarse a esta nueva amenaza, un joven ninja de la aldea de Hayabusa llamado Kenji Mozu se alza y acepta el desafío. El joven entrenado por Ryu lucha ferozmente, pero pronto se encuentra en una situación desesperada. Obligado a acceder al poder prohibido, Kenji deja de lado siglos de animosidad y forma una alianza con el siniestro Clan de la Araña Negra, convencido de que la única forma de proteger el mundo de las garras del Señor de los Demonios es combinar sus almas y habilidades.

En esta aventura Kenji se ve forzado a colaborar con Kumori, una kunoichi del clan de la Araña Negra (enemigo ancestral del clan Hayabusa). La relación entre ambos evoluciona de rivales a compañeros de armas, lo cual añade un interés extra al desarrollo del guion. Eso sí, en Ninja Gaiden: Ragebound no cabe esperar una narrativa profunda con excesivos diálogos, la historia es más bien un pretexto para la acción e introducción de diversos guiños y referencias apoyado escenas breves en pixel art. En definitiva, la narrativa no es el punto fuerte, pero entretiene y nos hace sentir parte del universo Ninja Gaiden.

Ninja Gaiden: Ragebound propone una Aventura de acción y plataformas 2D de corte arcade bajo una estructura lineal de 16 fases cerradas (más otras 8 misiones ocultas) en las que debemos avanzar por los escenarios mientras sorteamos obstáculos y sobrevivimos a innumerables enemigos y monstruos que salen a nuestro paso.

En lo que respecta a lo más importante en Ninja Gaiden, el control es extremadamente preciso, ágil y fluido. Kenji se mueve como un verdadero ninja, con saltos controlados, escalada por paredes, deslizamientos y, sobre todo, combinaciones de ataques cuerpo a cuerpo fulminantes. Kumori, su compañera, añade un ataque a distancia con kunais, que podemos usar cuando se llena su barra de energía al golpear enemigos. Lo genial de esta dualidad es cómo se intercalan, pues la mayoría del tiempo controlamos a Kenji, pero hay tramos de contrarreloj donde tomamos a Kumori para activar interruptores o recoger orbes azules y desbloquear el camino. No tenemos campañas independientes ni fases exclusivas, sino que ambos personajes complementan sus habilidades en todo momento.

Los combates se sienten ágiles, directos y tácticamente satisfactorios. Tenemos un ataque normal con la espada al más puro estilo de Ryu en las entregas de NES, esquivas rápidas, y una maniobra nueva en la que pulsamos salto en el aire tras rebotar en un enemigo o golpeamos un elemento, y Kenji hace un giro ofensivo que lo impulsa de nuevo al aire. A los pocos minutos el movimiento lo tendremos completamente interiorizado y será un festival de combos y rebotes. Además, podemos cargar un ataque mortífero a costa de vida, o ganar esa súper-puñalada al eliminar a un enemigo envuelto en aura especial. Los enemigos con aura azul recargan nuestro ataque cuerpo a cuerpo, y los de aura rosa lo hacen para el ataque de Kumori. Esta mecánica convierte cada enfrentamiento en una especie de puzle en el que elegir qué enemigo atacar primero y qué golpe efectuar.

También iremos llenando una barra de furia poco a poco; cuando está al máximo podemos activar un poder devastador (por ejemplo, una lluvia de proyectiles demoníacos sobre los enemigos o un aura regenerativa). Pero solo una vez por nivel, así que es un recurso que hay que usar sabiamente. No faltan otros aspectos relevantes como los conocidos escarabajos dorados, coleccionables que sirven para comprar en la tienda amuletos pasivos o técnicas especiales que consumen energía.

Todo este arsenal de movimientos y objetos hace que nunca dejemos de experimentar. Los niveles están diseñados para sacarle partido a cada habilidad por lo que cada pantalla introduce algo nuevo La variedad de situaciones es realmente apabullante, los puntos de control están bien repartidos lo que evita repeticiones interminables tras un fallo, y al terminar cada nivel recibimos una calificación en base a tiempo, objetos recogidos y desafíos extra (como no caernos o derrotar un mínimo de enemigos), incentivando así repetir las fases para obtener el mejor rango. Todo ello hace que la rejugabilidad sea enorme y cada nivel invita a volver a jugarlo para encontrar los secretos, mejorar el rango y desbloquear nuevos retos.

En cuanto a la dificultad, The Game Kitchen ha querido mantener el espíritu de desafío de la saga Ninja Gaiden pero con un equilibrio muy ajustado. Nos obliga a estar concentrados, sí, pero no es un título imposible. Recibimos muchos ítems curativos y puntos de control, y si lo queremos fácil existe un menú de ajustes de dificultad para suavizarlo. Incluso por defecto se siente relativamente permisivo. Para los valientes, tras completar la historia se desbloquea un modo aún más difícil que reubica enemigos, añade nuevas trampas y variantes de monstruos. Es casi otro juego distinto que hará las delicias de los fans más acérrimos. Si hablamos en términos de duración, superar la campaña principal por primera vez en un nivel de dificultad estándar puede costarnos unas 6 horas.

En lo que respecta al apartado visual, The Game Kitchen ha hecho un trabajo espectacular en lo que se refiere al diseño artístico, demostrando toda su experiencia con la saga Blasphemous y plasmando un estilo que combina con maestría la estética retro con toques modernos. Ya que el equipo sevillano lo tiene completamente dominado, han continuado explorando la vertiente pixel-art añadiendo infinidad de detalles gráficos, animaciones fluidísimas (especialmente las muertes y efectos de sangre) y escenarios que son puro amor pixelado abarcando desde antiguos bosques japoneses con follaje brillante, pasando por cuevas piratas de ambiente lúgubre hasta edificios futuristas repletos de luces de neón. Ninja Gaiden: Ragebound evoca a las entregas de antaño y a la vez se siente totalmente fresco con sprites de altísima calidad y un gran nivel en términos de sombras, iluminación o efectos visuales. También hay un guiño retro extra, pues podemos activar un filtro CRT que imita la pantalla de tubo de los viejos televisores. Se ve muy auténtico, aunque hace un pelín más torpe calcular saltos así que casi mejor echarle un vistazo por ver su resultado y después regresar al original.

Si nos adentramos en la faceta sonora encontramos una BSO que está a la altura de las expectativas. Sergio de Prado Andría es el compositor principal de prácticamente todas las melodías de la aventura, repitiendo tras su papel en el desarrollo de Blasphemous 2. Los temas combinan influencias japonesas tradicionales con guitarras rockeras y ritmos enérgicos, creando temas muy movidos que realzan la intensidad de la acción. Incluso hay remezclas de melodías clásicas de Ninja Gaiden que nos ponen la piel de gallina. Un detalle espectacular es que las pistas musicales evolucionan dinámicamente dentro de cada nivel según lo que esté pasando en pantalla, adaptando instrumentos y tempo a cada situación. Lo único que podemos echar en falta es la voz de los personajes, pues Ragebound no tiene doblaje de voz en las escenas cinemáticas, sólo diálogos escritos y traducidos en pantalla.

Conclusión

Ya apuntaba maneras desde su presentación oficial y disipó prácticamente todas las posibles dudas con la demo del Steam Next Fest, pero con el lanzamiento final se ha confirmado que Ninja Gaiden: Ragebound es un auténtico juegazo que hace justicia al legado ninja y la historia de la franquicia nacida en 1988.

The Game Kitchen demuestra que es posiblemente el mejor estudio desarrollador a nivel nacional y que tras asombrar con Blasphemous 1&2, han sabido variar el estilo de los títulos protagonizados por El Penitente y firmar una sobresaliente aventura de acción y plataformas 2D que defiende el legado de la serie Ninja Gaiden. Cada cual valorará si es el mejor juego de los sevillanos hasta la fecha, pero hay que admitir que estamos ante una propuesta frenética perfectamente equilibrada que hará las delicias de cualquier fan del género. Mecánicas originales, fusión de estilos en los dos protagonistas, rejugabilidad y variedad de contenidos, desafiante pero accesible, y un diseño audiovisual sencillamente magnífico. En resumen, Ninja Gaiden: Ragebound demuestra que la saga Ninja Gaiden 2D sigue viva y más fuerte que nunca.

Como detalle importante, Ninja Gaiden: Ragebound también estará disponible en formato físico en PS5 y Switch el próximo 12 de septiembre gracias a la distribución de Tesura Games. Mientras tanto, se puede adquirir en todas las plataformas a través de las tiendas digitales.

*Análisis realizado gracias a un código de descarga para Nintendo Switch facilitado por Dotemu/Cosmocover.

Ninja Gaiden: Ragebound
Overall
8.8/10
8.8/10
  • Historia - 8/10
    8/10
  • Jugabilidad - 9/10
    9/10
  • Gráficos - 9/10
    9/10
  • Sonido - 9/10
    9/10
  • Duración / Diversión - 9/10
    9/10

Resumen Ninja Gaiden: Ragebound

De manos del aclamado equipo detrás de BlasphemousNINJA GAIDEN: Ragebound amalgama con éxito la tradición y la jugabilidad clásicas de la serie NINJA GAIDEN desarrollada por Tecmo (ahora KOEI TECMO GAMES) en la era de los clásicos, con la profundidad e intensidad de los títulos modernos en 3D. Lo mejor de ambas épocas se une para crear una aventura épica y emocionante.

Pros

  • Excepcional jugabilidad arcade 2D con controles precisos y combates muy satisfactorios.
  • La dualidad de Kenji y Kumori como protagonistas de la aventura.
  • Diseño de niveles variado y frenético, lleno de secretos y retos continuos.
  • Impresionante diseño pixel art con la estética de 16 bits potenciada con animaciones modernas y preciosas localizaciones.
  • Dificultad ajustada siendo accesible para novatos y exigente para veteranos, con rejugabilidad garantizada por rangos y contenidos ocultos.

Cons

  • Historia muy sencilla y previsible.
  • Las fases en moto no están al nivel del resto del juego y se sienten algo forzadas.

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