Análisis | The Precinct – PS5

Descubre The Precinct, una carta de amor a las películas policíacas clásicas aunando detalles de simulador policíaco con la espectacularidad de un sandbox de acción con ambientación neon-noir.

Ficha Técnica

  • Título: The Precinct
  • Desarrollador: Fallen Tree Games
  • Editora: Kwalee
  • Distribuidora: Meridiem Games
  • Número de Jugadores: 1
  • Plataformas: PS5, Xbox Series y PC
  • PEGI: +18
  • Fecha de salida: 13 de mayo de 2025
  • Idioma: Voces en inglés y textos en español
  • Género: Aventura de acción, Sandbox, Invetsigación

 

El equipo independiente Fallen Tree Games rinde homenaje a las películas clásicas de policías y un estilo inconfundible del cine negro de los años 80 con The Precinct, combinando la simulación policial con el espectáculo de un sandbox de acción adoptando una perspectiva cenital y un estilo visual cel-shading suave. Si bien no puede compararse en escala a grandes producciones —al fin y al cabo, es un proyecto modesto de unas 30 personas—, su ambición radica en ofrecer al jugador la opción de “sentirse como un auténtico agente de la ley”.

The Precinct ofrece un sandbox policial inspirado en los clásicos GTA, pero con las tornas cambiadas. En lugar de encarnar a un delincuente, jugamos como Nick Cordell Jr., un agente novato que llega a la caótica Averno City tras el misterioso asesinato de su padre, el antiguo comisario.  Además, The Precinct está disponible en formato físico gracias a Meridiem Games mediante una cuidada edición limitada para PS5 y Xbox Series que incluye caja metálica, mapa de la ciudad y banda sonora digital, a un precio de 39,99€

La historia principal de The Precinct se centra en el enfrentamiento contra dos bandas rivales que intentan controlar Averno City tras la caída de su mayor capo. Nick Cordell deberá reunir pruebas y pistas sobre cada grupo criminal para ir localizando y neutralizando a sus cabecillas, todo ello mientras investiga la trama oculta tras la muerte de su padre. La campaña dura unas 10 horas aproximadamente, pero destaca más por la acción que por la narrativa en sí. Los acontecimientos se relatan con viñetas estáticas y diálogos sencillos, con una trama que cumple su función de motivar las misiones principales, aunque no logra sorprender como una película de suspense. Es más un marco temático que un argumento profundo.

Las misiones principales aparecen de forma progresiva: al completar suficientes tareas de patrulla se obtienen las pistas necesarias para desbloquear misiones especiales contra los líderes de las bandas. En esos momentos clave, el juego incorpora enfrentamientos más espectaculares, con tiroteos y persecuciones de mayor intensidad que recuerdan a las escenas de acción de los primeros GTA. No obstante, estas secuencias de clímax son relativamente escasas y suelen resolver los objetivos con combates cortos de pocos minutos. En general, la campaña principal sirve para avanzar la investigación criminal, pero los análisis coinciden en que lo más entretenido son los propios turnos de patrulla y no tanto los giros argumentales.

La jugabilidad de The Precinct combina conducción, tiroteos y simulación de procedimientos policiales. Antes de cada jornada, elegimos la modalidad de patrulla (a pie, en coche patrulla, en helicóptero, turno nocturno o solo control de multas) y la zona de la ciudad. A continuación, recorremos libremente el mapa de Averno City cumpliendo tareas rutinarias: multar infractores de tráfico, detener robos menores, comprobar parquímetros o reaccionar ante avisos de central de radio. Durante estas patrullas se reciben llamadas por radio que alertan de crímenes en progreso en lugares cercanos; podemos aceptarlas y acudir al lugar, lo que a menudo desencadena persecuciones o tiroteos improvisados.

Las interacciones con NPCs se realizan mediante un menú contextual en forma de rueda. Por ejemplo, si nos acercamos a un peatón podemos pedirle identificación, cachearlo y leerle sus derechos tras esposarlo. Si abordamos un vehículo sospechoso, podemos emitirle una multa señalando la infracción exacta (estar mal aparcado, estacionado en vía prohibida, etc.).

La clave es seguir un protocolo policial: no basta con disparar a todo lo que se mueva. Lo habitual es reducción no letal: se pueden usar empujones, la porra o, preferiblemente, el táser para detener a un delincuente. Después de inmovilizarlo, debemos esposarlo, registrarlo en busca de armas u objetos ilegales y finalmente acusarlo de todas las faltas cometidas. Tras cada intervención debemos redactar la denuncia. Un sistema de puntos de experiencia premia la corrección con que completemos todos los pasos y penaliza errores (como disparar cuando no era necesario o atropellar a peatones).

Este sistema obliga al jugador a respetar la ley dentro del propio juego: si arrestamos a alguien que solo debía ser multado, o usamos fuerza letal sin causa, nos restan puntos. En conjunto, la jugabilidad logra transmitir la sensación de estar siguiendo procedimientos reales, más cercana a un simulador policial que a un juego de acción desenfrenada.

Cada acción y misión concluida otorga experiencia para el sistema de progresión. Al finalizar un turno, recibimos puntos según nuestro desempeño, comparándonos incluso con otros agentes ficticios para impulsar el juego al cien por cien. Con la experiencia acumulada podemos subir de rango, desbloquear nuevas zonas de la ciudad y acceder a mejoras. Esto incluye nuevos vehículos patrulla (desde coches a helicópteros), armamento más potente y habilidades especiales en un árbol de progresión. Por ejemplo, podremos mejorar nuestra resistencia al correr, llevar más armamento o hacer más daño a los vehículos enemigos en choque. A su vez, a medida que escalamos puestos aparecen crímenes más graves (contrabando, venta de armas, secuestros) que amplían la lista de incidentes disponibles. En definitiva, el jugador siente que aprende y avanza en su carrera policial al cumplir con eficacia las tareas del día a día.

También hay variedad en el manejo de vehículos y armas. La conducción en la ciudad está bien lograda, tras unos minutos de adaptación, los vehículos patrulla (e incluso ambulancias y furgones) resultan satisfactorios de controlar. Las persecuciones se convierten en uno de los momentos más intensos: la IA de los fugitivos está diseñada para ser agresiva y traza bruscamente, obligándonos a maniobrar con habilidad. Además, el mapa está lleno de obstáculos, rampas y puestos callejeros que añaden espectacularidad a las carreras, aprovechando al máximo las físicas de derrape implementadas en el juego.

Por su parte, los tiroteos funcionan de forma sencilla con una mira básica pero precisa, y las peleas resultan interesantes porque los enemigos pueden infligir mucho daño y agotar al jugador. Aun así, el gunplay es el punto más débil del juego, pues la pistola inicial tiene poca cadencia y precisión, y la inteligencia artificial aliada y enemiga es bastante irregular. Los compañeros policías fallan con frecuencia sus disparos y las unidades de apoyo (vehículos y helicópteros) pueden comportarse de forma errática. Esto hace que algunos combates queden lejos de ser pulidos y se perciban como un añadido más que el núcleo de la diversión.

Se nota la inspiración en los GTA clásicos, pero invertida: en vez de cultivar una carrera criminal, avanzamos en rango como agentes de la ley. Si bien las tareas pueden volverse repetitivas a largo plazo y faltan eventos inesperados frecuentes, el juego introduce detalles bien trabajados como llamar refuerzos (compañeros, barricadas o pinchos) y escoltar detenidos personalmente, lo cual añade puntos extra de estrategia. Estos matices ayudan a que la experiencia jugable sea en general entretenida para los aficionados al género sandbox, aunque con defectos propias de su escala indie y de las limitaciones presupuestarias.

En cuanto a su apartado gráfico, The Precinct destaca por su estilo artístico distintivo empleando una paleta de colores neón y una estética cel-shading suave que le da un aire cartoon, pero combinada con texturas realistas en vehículos y edificios. El diseño recuerda abiertamente al mencionado Chinatown Wars, pero perfilado con gráficos 3D modernos y efectos de iluminación avanzados. La ciudad de Averno City, aunque de tamaño moderado (dos islas conectadas), luce especialmente vistosa. De día sus coloridas avenidas y tráfico denso transmiten vida, y de noche destacan intensamente las luces y neones gracias a un sistema de iluminación dinámico muy cuidado. Además, el juego incorpora destrucción del entorno a gran escala, y casi cualquier objeto con el que colisionemos reaccionará (coches que explotan espectacularmente, barriles que se vuelcan, señales derribadas, etc.). Esto aumenta la sensación de realismo en persecuciones y tiroteos, generando escenas impactantes en cada choque. Asimismo, la perspectiva elevada en tercera persona se aprovecha bien para el diseño de los niveles y la localización de incidentes.

Por su parte, el sonido en The Precinct cumple sin grandes alardes. El juego cuenta con doblaje en inglés de buena calidad, bien interpretado, y todos los textos están traducidos al español. Esto ayuda a la inmersión al seguir la historia y los diálogos cotidianos en la comisaría. Sin embargo, la banda sonora se queda en un nivel discreto. Los temas musicales que acompañan las patrullas son ambientales y reiterativos. Se echa de menos más variedad o piezas emblemáticas que refuercen la atmósfera noir/ochentera. Los efectos de sonido (sirenas, disparos, radios policiales, ambientación callejera) están bien logrados y cumplen su función, pero tampoco destacan.

Conclusión

En definitiva, The Precinct se presenta como un título interesante para quienes disfrutan del estilo sandbox clásico con una vuelta de tuerca policial. No es perfecto, tiene defectos y claras limitaciones, pero hay suficientes alicientes como para recomendarlo a los fans del género debido a la frescura que ofrece su propuesta. The Precinct cumple de sobra y nos mete de lleno en un “simulador de policía”, un curioso juego directo y entretenido que se convierte en una agradable sorpresa, especialmente para aquellos con nostalgia de los GTA clásicos y el cine policíaco de los 80. Y recordad, gracias a Meridiem Games lo tenemos en formato físico en PS5 y Xbox Series con una completa edición muy recomendable.

The Precinct
Overall
7.9/10
7.9/10
  • Historia - 7.5/10
    7.5/10
  • Jugabilidad - 8/10
    8/10
  • Gráficos - 8/10
    8/10
  • Sonido - 7.5/10
    7.5/10
  • Duración / Diversión - 8.5/10
    8.5/10

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